martes, 30 de junio de 2009

Jorge Lorenzo y Mario Casas ya tienen 'Perdidos en el Tiempo'

El piloto de MotoGP Jorge Lorenzo, un tipo muy majo que seguro será campeón de la categoría reina este año, ya tiene un ejemplar de 'Perdidos en el Tiempo'.

Y el prometedor actor Mario Casas ('Los Hombres de Paco', 'Fuga de cerebros', 'Mentiras y gordas', 'El camino de los ingleses'...) también. ¡Qué buena gente!

lunes, 22 de junio de 2009

Depredador: escuela de políticos

¿Quién no ha visto alguna vez la película 'Depredador' (1987)? Los miembros de un comando de las Fuerzas Especiales yanquis machacan un laboratorio de droga en una selva sudamericana en el primer cuarto de hora y, durante el resto de la película, se enfrentan a un extraterrestre que se dedica a cazarlos con su sofisticado armamento. OK. Una buena idea y una entretenida peli de acción cuyas secuelas aún colean (se rumorea que Schwarzenegger podría aparecer en 'Depredador 3').
Pero lo que a mí me llama la atención es la cantera de políticos que constituyó. Porque, al margen del archiconocido 'Chuarche', Gobernador del Estado de California, otro de los soldados de la peli, Jesse Ventura, ex luchador de pressing-catch, fue Gobernador del Estado de Minnesota entre 1999 y 2003.

Y, para rematar la faena, Sonny Landham, actor de ascendencia cherokee y semínola, intentó en 2003 seguir los pasos de su ex compañero 'Chuarche': se presentó a las primarias del Partido Republicano para ser elegido Gobernador de Kentucky. Pero no lo eligieron, así que en 2004 se presentó a Senador por Kentucky. Y tampoco ganó. De modo que en 2008 volvió a presentarse a Senador, esta vez a través de los Liberales. Pero al mes siguiente llamó públicamente a los árabes "ragheads" ("cabeza de harapo", en alusión a sus turbantes) y lo echaron del partido.

En fin, peor suerte tuvo el bueno de Kevin Peter Hall, un jugador de baloncesto que hizo el papel del depredador alienígena en la primera (quitándole el papel al mismísimo Jean-Claude Van Damme -demasiado bajito-. También interpretó al big-foot de 'Harry y los Henderson') y la segunda parte, en 1990. En 1991 tuvo un accidente de tráfico y, en el hospital, le pusieron una transfusión de sangre infectada de sida. No duró ni tres meses, el pobre.

martes, 9 de junio de 2009

De la Rosa ya tiene 'Perdidos en el Tiempo'


El piloto de Fórmula 1 Pedro Martínez de la Rosa (qué majo es el tío), como persona veloz que es, ya tiene su ejemplar de 'Perdidos en el Tiempo'. ¡Date prisa en pillar uno, que se agotan!

jueves, 21 de mayo de 2009

Perdidos en el Tiempo


¡Indispensable! Y no lo digo porque sea mío. No, no, en serio. Bueno, vale... quiza sí... El caso es que, si te gustaban aquellos libros de los años 80 de 'Elige tu Propia Aventura', en los que tú eras el protagonista y tomabas decisiones, escogiendo una página u otra ("¿Quieres pagar tus impuestos a Hacienda? Pasa a la página 28; ¿Decides matar al recaudador? Pasa a la página 56"), no puedes perderte el resurgir del género de los libros-juego. La Editorial Hidra es la que ha apostado por este renacer y 'Perdidos en el Tiempo' será el número 5 de su colección 'Tú Decides la Aventura'.
'Perdidos en el Tiempo', que tiene 21 finales distintos, te propone una odisea por diversos enclaves y épocas: la Edad de Hielo, el Mar Caribe del siglo XVII, la II Guerra Mundial, el Chicago de los años 20… Nueve épocas te esperan en tu búsqueda, y en ellas conocerás a famosos personajes como el inventor Leonardo Da Vinci, el corsario Sir Francis Drake o el pistolero Wyatt Earp.
Si eres uno de los escasos chiflados a los que no le gustan estos libros, seguro que se te ocurre algún amigo a familiar que NECESITE este libro. ¡Cómpralo, hombre!
(Y, además, mira qué moza más guapa es la co-autora).

miércoles, 22 de abril de 2009

Clint Eastwood, la última opción


La película 'Harry el Sucio' encumbró definitivamente al bueno de Clint Eastwood. Su estampa se asocia al Magnum .44 de Smith & Wesson del mismo modo que su personaje se convirtió en el arquetipo de "poli de gran rectitud moral pero con métodos expeditivos", un modelo que se repitió hasta la saciedad durante el cine Reagan de los años 80 (Bruce Willis en 'La Jungla de Cristal'; el recientemente divorciado Mel Gibson en 'Arma Letal'; Charles Bronson; Jean-Claude Van Damme; Chuck Norris...).
Sin embargo, Clint Eastwood no fue ni mucho menos la primera elección de los productores para el papel principal, que fue escrito para Frank Sinatra (quien tenía unos 60 años por aquel entonces). Pero Sinatra se lesionó la muñeca poco antes del rodaje y era incapaz de sujetar el pistolón que debía usar Harry Callahan, por lo que se buscó a otro actor. ¿Eastwood? No: John Wayne. Pero a John Wayne le pareció que la película contenía demasiada violencia y rechazó el papel. Entonces recurrieron a... ¿Clint Eastwood? No: a Paul Newman. Pero a Paul le pareció que la ideología que defendía el teniente Callahan no coincidía con sus propias ideas políticas (más liberales) y también rechazó el papel. Fue entonces cuando, a sugerencia del propio Newman, le ofrecieron el papel a Clint Eastwood. Éste, más joven que los anteriores candidatos, exigió que se reescribiera el guión (en principio, Callahan estaba a punto de jubilarse) para que la acción transcurriera en la ciudad en la que vivía por aquel entonces (San Francisco) e impuso como director a Don Siegel. ¿Cómo habría sido la película con otro actor?
Esta pregunta también me la hago con otra película mítica: 'Acorralado', la primera peli de Rambo. ¿Sabéis a quién le ofrecieron el papel los productores antes de escoger a Stallone? ¡A John Travolta y a Dustin Hoffman! ¿Dustin Hoffman repartiendo mamporros en plan máquina de matar? Dios Santo...

viernes, 3 de abril de 2009

Walt Whitman, el padre del verso libre


Walt Whitman (1819-1892) fue un poeta y periodista estadounidense que trabajó como camillero voluntario durante la Guerra de Secesión y que rompió los esquemas clásicos de la poesía, tanto en lo referente al contenido como a la forma. Está considerado el padre del verso libre y en él se han inspirado una buena jauría de juntaletras: T.S. Eliot, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Wallace Stevens...
Whitman es recordado por una única obra, un libro de poemas: 'Hojas de Hierba'. Lo publicó en 1855 y, desde entonces, ha sido editado una y otra vez hasta nuestros días. Lo revolucionario de la obra de Whitman fue que buscaba acercar la poesía al pueblo llano, alejándola de las farragosas rimas y la métrica constrictora (lo cual, para qué engañarnos, también facilita enormemente la labor del autor a poco perezoso que éste sea). Con Whitman, a los nuevos poetas se les abrió el cielo: "¿Versos libres? ¡Estupendo! ¡Hagamos lo que nos dé la gana!". Actitud con la cual estoy de acuerdo, aunque personalmente siempre he preferido la prosa –Juan Ramón Jiménez es el claro ejemplo de que la prosa puede ser tan poética como la poesía misma, a la vez que otorga libertad absoluta–.
Por último, quiero destacar una gran frase de Whitman: "No me cabe duda que merecí a mis enemigos, pero no creo haber merecido a mis amigos".

martes, 24 de marzo de 2009

El origen de los gremlins


Todos recordáis la mítica película Gremlins (1984), en la que un pequeño pueblo estadounidense sufría el ataque de unos simpáticos seres malóvolos, nacidos de la chepa de un entrañable peluche, que destruían todo a su paso. Pero no es tan conocido el hecho de que la película se inspiró en un libro "infantil" escrito por Roald Dahl, piloto británico de combate y escritor, en 1943. Los aviadores de la Royal Air Force destinados en Oriente Medio durante la II Guerra Mundial hablaban entre ellos de los gremlins, unas criaturas malévolas que adoraban destruir maquinaria, para explicar la inmensa cantidad de averías y destrozos que sufrían sus aviones en los vuelos de reconocimiento sin necesidad de recibir impactos de bala enemigos. Tantos eran los aviones que se estrellaban sin razón aparente, que los pilotos de la RAF creían que los malditos gremlins se escondían en los recovecos de sus aeronaves para sabotearlos en vuelo (hay que decir que los gremlins se remontan a la tradición oral sajona más antigua, procediendo del inglés antiguo grëmian, que significa "mortificar o hacer enfadar").
Dahl no sólo creó a los modernos gremlins ni mucho menos. Fue autor de obras tan populares como 'Charlie y la fábrica de chocolate', 'James y el melocotón gigante', 'Las brujas' o 'Matilda'. Y además escribió la adaptación al cine de dos obras de Ian Fleming tan dispares como la novela sobre James Bond 'Sólo se vive dos veces' y el filme infantil 'Chitty Chitty Bang Bang'.

lunes, 23 de marzo de 2009

Chris Farley o la divertida obesidad mortal


¿Recordáis a Chris Farley, ese orondo actor cómico que parecía llamado a suceder a otros gordos insignes del cine norteamericano como John Goodman o John Candy? A mediados de los años 90 protagonizó un par de películas de cierto éxito en los videoclubs ('Tommy Boy' y 'Beverly Hills Ninja' -ésta última titulada en España 'La salchicha peleona' para resaltar la comicidad de que un gordo haga kung fú-). Y luego desapareció. De la faz de la Tierra: una arteriosclerosis coronaria (combinada con una sobredosis conjunta de cocaína y heroína, eso sí) acabó con él en diciembre de 1997, poco después de terminar 'Beverly Hills Ninja', cuando sólo tenía 33 años (increíble, viendo la foto de más abajo). En el cine existe un axioma: "Los gordos que hacen muecas son graciosos; los gordos hasta arriba de coca que hacen muecas lo son aún más". El canadiense John Candy, por cierto, había palmado debido a una embolia coronaria tres años antes, en 1994, mientras dormía durante un rodaje. Candy, a quien le sentaba fatal que lo llamaran "gordo", había intentado perder peso durante toda su vida, al igual que Farley, quien llevó a cabo numerosos tratamientos para perder peso. Ninguno de ellos tuvo éxito. Personalmente, no logro sacar ninguna conclusión clara de estos datos. No sé si fue la presión de sus personajes lo que los empujaba a estar gordos o si el estar gordos les permitió triunfar en el cine (pese a quedar encasillados) y les proporcionó una fama y un dinero a los que nunca quisieron renunciar pese al perjuicio para su salud. En fin, sólo espero que Jack Black adelgace a tiempo, aunque se tenga que dedicar exclusivamente a doblar pelis de dibujos como 'Kung-Fu Panda' (¡qué gran filme!).

viernes, 20 de marzo de 2009

El Sínodo del Terror


¡Pobre Formoso! Fue Papa durante cinco años (891-896), pero siempre será recordado por el concilio que presidió nueve meses después de palmarla. En vida hizo los méritos suficientes para llegar a lo más alto de la Iglesia, incluyendo un buen puñado de enemigos poderosos y rencorosos. Tanto eran así, que, tras el fallecimiento de Formoso, el nuevo Papa, el simpático Esteban VI, ordenó que lo desenterraran, lo vistieran con las ropas papales y lo sentaran en un trono destacado en un sínodo (conocido como el Concilio Cadavérico o Sínodo del Terror) convocado con el único fin de poder juzgarle por aquello por lo que no había podido ser juzgado en vida. El cargo principal fue que había dejado su cargo de obispo para ejercer de Papa (¿acaso no lo hacen todos?). El caso es que fue declarado culpable con gran rapidez (recordemos que llevaba ya nueve meses dando de comer a los gusanicos, el pobre, y no debía de oler a rosas precisamente), se declaró nulo su papado, le quitaron las vestiduras papales, le cortaron los tres dedos de la mano derecha que usaba para bendecir (el detalle sanguinario nunca faltaba en los procesos de la Alta Edad Media) y enterraron su cadáver de nuevo en un lugar oculto. Y doce siglos después yo me pregunto... ¿qué pinta Dios en todo esto?

martes, 10 de marzo de 2009

El malévolo chimpancé


Transcribo una información de la agencia EFE sobre el simpático primate de la foto de arriba:
"Desde hace diez años, los cuidadores del zoo de Furuvik, al norte de Estocolmo, han venido observando a Santino, que tiene la costumbre de recoger piedras, seleccionarlas y pulirlas con toda calma para luego arrojarlas con premeditación y alevosía contra los visitantes del parque.
Para los científicos cognitivos de la Universidad de Lund, en el sur de Suecia, ésta es una de las primeras "pruebas claras de que un animal distinto del hombre puede hacer planes para el futuro de manera espontánea".
"Estas observaciones demuestran de forma convincente que nuestros hermanos, los primates, consideran el futuro de modo complejo... y tienen una conciencia altamente desarrollada".

Y ahora vienen las dudas que me asaltan: ¿Es esta noticia una pieza clave de la futura guerra hombre-chimpancé a la que deberíamos prestar más atención de la que aparentemente merece? Si lo primero que se le ocurre planear a un chimpancé es una forma de agresión, ¿no demuestra lo malvado que es a la vez que deja patente su parecido con la raza humana? ¿Evolucionó de igual forma nuestra especie en su origen? ¿Verá el árbol de la vida el nacimiento de una nueva especie consciente equiparable al hombre? ¿Esclavizaremos a dicha especie? ¿Nos esclavizarán ellos? ¿Heredarán la Tierra cuando nosotros desaparezcamos? Los dinosaurios se extinguieron coincidiendo temporalmente con el amanecer de los mamíferos (de hecho, algunas teorías apuntan a que su extinción se debió a que los mamíferos robábamos y nos comíamos todos los huevos de los dinosaurios), por tanto, ¿es posible que este chimpancé, Santino, sea la señal de que nuestro tiempo llega a su fin y que ya hay una nueva raza dispuesta a sucedernos? En fin, yo no sé si podré dormir tranquilo esta noche... ¿Podrás tú?

jueves, 5 de marzo de 2009

El increíble hombre menguante


Richard Matheson escribió la novela 'The Shrinking Man' ('El Hombre Menguante') en 1956 y poco después elaboró el guión para su adaptación cinematográfica: 'The Incredible Shrinking Man' (producida por la Universal). Tras el éxito del filme, se planeó hacer una segunda parte en la que la esposa del protagonista, Scott Carey, también se encogía y se reunía con su marido en el mundo subatómico. Pero el propio Matheson dijo sobre ese proyecto: "Afortunadamente, no se hizo; era el guion más estúpido que he leído jamás".
Al margen de que la película resulta entretenida y visualmente muy lograda para la época, con una araña normalita que consigue dar auténtico miedo, no carece de carga filosófica: el hombre reducido a... ¿la nada?. Como dijo Matheson, la normalidad es un concepto de mayoría, no de un único individuo. Así, pese a ser reducido continuamente hasta lo infinitesimal, no deja un hombre de ser hombre. No es normal a ojos de los demás, sí... pero a sus ojos lo que cambia es el mundo que lo rodea y eso es algo que experimentamos todos continuamente. Por otro lado, solemos pensar en el infinito en terminos de grandeza, pero... ¿no existe la infinidad de lo minúsculo? Más pequeñas que las células son los átomos; y más pequeños que los átomos, los protones y neutrones, que a su vez están formados por quarks y leptones... Aquí transcribo el monólogo final de la película, unas frases que hacen pensar:

Scott Carey: "Yo continuaba menguando, convirtiéndome... ¿En qué? ¿Lo infinitesimal? ¿Qué era yo? ¿Aún un ser humano? ¿O era yo el hombre del futuro? Si hubiera otros despliegues de radiación, otras nubes yendo a la deriva por mares y continentes, ¿podrían otros seres seguirme hacia este vasto Nuevo Mundo? Tan cerca lo infinitesimal y lo infinito. Mas repentinamente, yo sabía que había en realidad dos fines para el mismo concepto. Lo increíblemente pequeño y lo increíblemente vasto eventualmente se encuentran: como el cierre de un gigantesco círculo. Miré hacia las alturas, como si de algún modo pudiera aprehender los cielos. El universo, mundos más allá de su enumeración, el tapiz plateado de Dios se esparce por la noche. Y en ese instante, supe la respuesta al enigma del infinito. Yo había pensado en términos de la limitada dimensión del propio hombre. Yo había sido arrogante hacia la Naturaleza. Que la existencia comienza y finaliza es una concepción humana, no de la Naturaleza. Y sentí mi cuerpo menguando, fundiéndose, convirtiéndose en nada. Mis miedos me desbordaron. Y en su lugar llegó la aceptación. Toda esta vasta majestuosidad de creación debía significar algo. Y entonces comprendí algo, también. Sí, más pequeño que lo ínfimo, comprendí algo, también. Para Dios, no existe la nada. ¡EXISTO!".

jueves, 19 de febrero de 2009

La burbuja inmobiliaria japonesa


He oído muchas veces en los últimos meses a personas que se atreven a comparar la actual situación del mercado inmobiliario español con la que vivió Japón en los 80 (y que llevó al país a una terrible recesión que aún les dura), arguyendo que la burbuja inmobiliaria hispana ha sido de proporciones similares a la nipona. Y por eso creo interesante apuntar algunos datos que tal vez eviten que más de uno se haga el harakiri en un arrebato madmaxista:
- En los años 80, Japón prosperó mucho comercialmente (bendita electrónica) y los bancos de aquel país se lanzaron a comprar tierra y acciones.
- El valor de los activos inmobiliarios empezó a crecer desproporcionadamente, a la par que el valor de las acciones de las empresas que los poseían. Las empresas usaron esa revalorización de sus acciones para comprar más inmuebles. Se formó así una espiral inflacionista de la leche: cuantos más pisos compras, más vale tu empresa y más pisos puedes comprar.
- En el periodo entre 1955-1989, el valor de los pisos se multiplicó ¡por 75! Es decir, que si nos parece una barbaridad que en España hayan subido un 270%, imaginaos un 7.500%.
- En 1989, el valor de los inmuebles de Japón era de 20 billones de dólares, ¡el 20% de la riqueza mundial! El equivalente a ¡cinco veces! el valor de TODO el territorio de los EE.UU.
- Un sólo barrio de Tokio valia lo mismo que todo Canadá. El Palacio Imperial de Tokio valía lo mismo que todo el Estado de California.
- La bolsa, como ya he dicho, subió a la par. En 1984, el índice Nikkei alcanzó los 11.542 puntos. En 1989, llegó a los 38.915. La empresa Nomura Securities valía más que todas las casas de bolsa estadounidenses juntas.
- ¿Cómo se fue todo a la porra? Entre 1988 y 1990, el Banco Central de Japón subió los tipos de interés del 2,5% al 6% (para evitar la hiperinflación y la devaluación del yen frente al dólar). Como consecuencia, el valor de las acciones se desplomó y el Nikkei perdió un 63% de su valor muy rápidamente, a lo bruto.
- Los precios de los inmuebles se derrumbaron.
- Dado que las acciones tenían como garantía los bienes inmuebles, el sistema financiero entró en una grave crisis. El precio de la vivienda cayó durante catorce años seguidos y apareció algo que no había habido hasta entonces en Japón: el paro (aunque sólo un 5,4% -en 2002-).
Bien, ¿qué diferencias hay con respecto al caso español? Bastantes, y muy importantes:
- La magnitud de la escalada de precios no tiene nada que ver con nuestro caso (no creo que Madrid valga lo mismo que todo EE.UU.).
- Aunque la bolsa española se ha dejado un 40% en 2008, el valor de nuestras empresas no está respaldado ÚNICAMENTE por activos inmobiliarios.
- El euro es, hoy por hoy, la moneda más estable y fiable del mundo (hasta los ingleses se están planteando liquidar su tan amada libra para unirse al euroclub).
- La estructura empresarial japonesa era distinta a la nuestra: allí funcionaba el "gobierno de las empresas", llamadas "keiretsus". Estos "keiretsus" tenían en su cima una gran entidad financiera y, debajo, una oscurísima maraña de empresas con participaciones cruzadas. La política y las empresas estaban totalmente fusionadas: toda la sociedad japonesa estaba dirigida por una pequeña elite empresarial con el beneplácito del Gobierno. Vale, aquí en España el Santander y el BBVA son los que cortan el bacalao, pero no son los dueños de todas las demás empresas ni se encargan de regular la educación que reciben los chavales en la escuela desde que son pequeños. Este oscurantismo fue crucial para la prolongada duración de la crisis.
En fin, el caso es que, pese al mal ejemplo que suponen los japoneses, tendremos que ser todos capaces de currar como japoneses para salir adelante y que esta crisis no nos dure catorce años a nosotros también.

martes, 10 de febrero de 2009

El hombre de las mil caras


Lon Chaney fue un gran actor del cine mudo y un maestro del maquillaje. Aunque es recordado sobre todo por sus interpretaciones como el fantasma de la ópera y el jorobado de Notre Dame (hace ya 90 años), hizo más de un centenar de películas, aunque siempre cobró muy poco. "Nunca valdrás más que 100 dólares a la semana", le dijo un productor de la Universal (qué triste es que, 90 años después, a los becarios les sigan diciendo la misma frase).
Chaney (cuyo hijo, Lon Chaney Jr., sería un famoso hombre lobo en la época de Lugosi y Karloff) inventó lo que él llamaba "caracterización extrema", consistente básicamente en ponerse capas y capas de maquillaje hasta resultar totalmente irreconocible. Pero el valor más destacado de sus interpretaciones, muchas de personajes horribles y monstruosos, era que, pese a su horrible aspecto, conseguía que el espectador viese a un ser humano debajo, alguien a quien podría llegar a comprender, no un mero arquetipo de "malvado".
Chaney murió a los 47 años de una hemorragia de garganta provocada por un cáncer de pulmón. Aquí podéis ver un vídeo de homenaje:

jueves, 29 de enero de 2009

El gran Harry Houdini

No hay muchas actuaciones de Houdini que hayan sido grabadas; quizá por ello su leyenda sea tan grande: las hazañas siempre parecen más meritorias cuando te las cuentan... Viéndolo en acción, uno se pregunta si intenta escapar o si está sufriendo un ataque epiléptico:

lunes, 26 de enero de 2009

Los monstruos de Lovecraft


Nunca me ha gustado el estilo sintáctico de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). Sus construcciones me parecen farragosas e innecesariamente emperifolladas (bastante propias, por otro lado, de los autores estadounidenses de principios del siglo XX). Pero eso no quita para que sus creaciones me gusten. Porque, si bien la forma de su literatura no me parece buena, el fondo, las historias que cuenta, me parece magnífico. Y al fin y al cabo, la literatura no es más que contar historias. Al que ya le haya leído, no le descubriré nada nuevo, y al que aún no haya tenido el placer, espero no reventarle ninguna trama.
El terror que cultivó Lovecraft fue uno de tipo físico-atávico, mezclado con el género de ciencia-ficción. Algo así como las pelis de 'Alien', vamos. Pero todo ello en la atmósfera de los relatos de Poe. ¿Un 'Alien' gótico? Por qué no...
¿De dónde sacó la inspiración, en aquella época de no-televisión, para llenar sus libros de extraterrestres superpoderosos reconvertidos en deidades de las profundidades? De la astronomía, por un lado. El tipo quería estudiarla en la universidad, pero nunca se graduó en el instituto porque una crisis nerviosa le impidió aprobar el examen final de Matemáticas (la vergüenza por no haberse graduado le persiguió toda su vida). Se crio en Rhode Island, descendiente directo de unos de los primeros pioneros del Mayflower y toda la pesca. Su padre murió loco en un hospital cuando Howard era pequeñito y su madre le mortificó durante toda su infancia diciéndole que era feo (no por cierto deja de ser cruel) y que nunca llegaría a triunfar, aparte de ordenarle que no jugara con niños de inferior categoría social. Total, que creció sin amigos, con la única compañía de los libros de la biblioteca de su abuelo y tan enfermizo, que cualquier temperatura inferior a los 20 grados centígrados le hacía sentirse fatal físicamente.
Conociendo esos datos, uno puede hacerse una mejor idea de lo que empujó a Lovecraft a crear tan magníficos monstruos y mitologías. ¿Que todavía no has leído nada suyo? ¿Y a qué esperas?

lunes, 19 de enero de 2009

Coltán: nuestro vergonzoso secreto


¿Oro? ¿Petróleo? ¿Diamantes? No. El principal material estratégico en el siglo XXI es el coltán (o coltan), una mezcla de dos minerales: columbita y tantalita. ¿Que por qué es tan importante? Pues porque de él se extrae el tantalio, que se usa principalmente en la fabricación de condensadores, y esos condensadores electrolíticos de tántalo están en casi todos los ordenadores, teléfonos móviles, pantallas de plasma, cámaras digitales... Y es que estos condensadores de tántalo son más exactos, soportan mayores temperaturas y son muchísimo más pequeños que los demás. Es decir, que si queremos tecnología miniaturizada, necesitamos coltán.
El problema es que el coltán es un material muy escaso. Y el 80% de las reservas mundiales se encuentra en el Congo. Más concretamente, cerca de la frontera con Ruanda. De vez en cuando nos llegan noticias de la guerra que arrasa esa zona del planeta desde hace muchos años. Luchas tribales, golpes de Estado... Nos suenan diversas causas, pero la principal, poder controlar los yacimientos de coltán, pasa desapercibida. Actualmente, los ruandeses controlan la explotación y lo venden a los países del primer mundo. Y como los países del primer mundo son los que se benefician de ese expolio en suelo congoleño, continúan financiando y suministrando armas a Ruanda, Uganda y Burundi en sus guerras contra Angola, Namibia, Zimbabue, Chad y las milicias Hutu y Mai Mai.
Y aquí es indispensable para que funcionen nuestros aparatitos tecnológicos, que venden las mismas megacompañías que sostienen una importantísima parte del pastel publicitario que ingresan los medios de comunicación. En consecuencia: hablar de los diamantes de sangre en los medios y que la gente se conciencie, vale; pero hablar del coltán, la verdadera lacra de África Central, está prohibido. No lo veremos nunca en nuestro medios de comunicación de masas.
Aquí abajo os dejo una imagen de una de esas minas, en las que, por cierto, los niños son los trabajadores más valorados: tienen manos pequeñas y hábiles, comen menos y se quejan muy poco.

lunes, 5 de enero de 2009

¿Qué fue de Al Capone y Eliot Ness?


Es bastante conocido el pulso que mantuvieron el gánster Al Capone y el agente del Departamento del Tesoro estadounidense Eliot Ness durante la época de la Ley Seca en la ciudad de Chicago. Aquella historia termina en octubre de 1931, cuando Capone fue condenado a 11 años de prisión por 22 cargos de evasión fiscal principalmente. Pero... ¿qué fue de Ness y Capone?
Alphonse Capone, al que podéis ver aquí abajo cuando era joven (casi adolescente, pero ya da miedo el tipo), comenzó a cumplir su condena en 1932 en una prisión de Atlanta (la celda que podéis ver arriba, especialmente acondicionada por él mismo, es en la que estuvo durante 10 meses de 1929-30 por posesión de un arma encubierta), pero, como seguía controlando todos sus negocios desde la cárcel sin problemas, en 1934 fue trasladado a Alcatraz.

En Alcatraz le prohibieron toda comunicación con el exterior y empezó a sufrir demencia (causada por una sífilis sin tratar que una prostituta le contagió de jovencito). Muy enfermo, fue liberado en 1939 y se retiró a una casa que tenía en Miami. Se recluyó totalmente y murió de un derrame cerebral en 1947.
Por su parte, Eliot Ness, tras la condena de Capone, fue ascendido a Investigador Principal de la Oficina de Prohibición para Chicago y, cuando terminó la Ley Seca, en 1935, fue nombrado Director de Seguridad Pública de Cleveland. En esa ciudad luchó contra la corrupción en la Policía y el Cuerpo de Bomberos, pero cayó en desgracia al ser incapaz de atrapar a un cruel asesino en serie, el Asesino del Torso, que mutilaba salvajemente a sus víctimas. Dimitió en 1942 tras sufrir un accidente de coche por conducir bajo los efectos del alcohol (qué irónico). Se presentó para alcalde de Cleveland en 1947, pero perdió. En 1957 publicó su famoso libro 'Los Intocables', que serviría de inspiración a tantas obras del cine y la televisión. Pocos meses después murió de un infarto.

martes, 16 de diciembre de 2008

El mito de las huelgas japonesas


¿Qué es una huelga a la japonesa? ¿Trabajar más horas y a más velocidad para generar un exceso de producción que la empresa no pueda colocar en el mercado y sufra por tanto pérdidas millonarias? Pues no. En realidad, lo de que los trabajadores japoneses hacen huelga trabajando más es sólo una leyenda urbana. Un mito. Los japoneses tienen merecida fama de ser muy trabajadores y, por eso, era fácil creerse el bulo. Pero, pensándolo fríamente, ¿no podría una empresa que sufriese una "huelga a la japonesa" simplemente dejar de suministrar materia prima a sus trabajadores para que estos no generasen sobrestock? Lo que sí es cierto es que no utilizan la típica huelga que nosotros conocemos –no ir a trabajar y, por tanto, no cobrar–, sino que, como gente inteligente, recurren a un sistema de protesta mucho más taimado: trabajan las mismas horas que siempre (y, por tanto, cobran lo mismo) pero prestando poca atención a lo que hacen, con lo que los productos contienen más errores y la empresa sufre pérdidas económicas por las devoluciones y, lo que es más importante, pérdida de prestigio por la mala calidad de sus productos. En España sería difícil adoptar este formato de huelga "de celo", ya que hay demasiada gente que la practica como norma sin ni siquiera pretenderlo. Por el lado bueno, en nuestro país no tenemos costumbres empresariales como tener que cantar el himno de la empresa al inicio de la jornada o participar obligatoriamente en actividades lúdicas antiestrés como el disfrazarse de animalitos...

martes, 2 de diciembre de 2008

Stanislav Petrov, el hombre que salvó al mundo del holocausto nuclear


Por muy pocos es conocida la figura de Stanislav Petrov, el teniente coronel de la URSS que, gracias a su sentido común y sangre fría, evitó que nuestro planeta fuera destruido el 26 de septiembre de 1983, fecha del poco difundido 'Incidente del Equinoccio de Otoño'.
En aquella fecha, Petrov se encontraba al mando del búnker Serpukhov-15, el centro militar desde el que se coordinaba la defensa aeroespacial soviética. Su misión era alertar de cualquier ataque realizado por los estadounidenses, lo que daría lugar a la inmediata respuesta nuclear rusa y la consecuente destrucción total. Tres semanas antes, los soviéticos habían derribado un avión coreano de pasajeros que había invadido su espacio aéreo, matando a 269 personas, entre ellos varios americanos. A las 00:14 el ordenador del búnker detectó un misil balístico americano lanzado desde la base de Malstrom (Montana, EE.UU.) y avisó de que alcanzaría la URSS en 20 minutos. Petrov pensó que podría tratarse de un error y decidió esperar. Al poco, las pantallas le indicaron que cuatro misiles intercontinentales más habían sido lanzados y se dirigían hacia su país. ¿Qué hacer? Su deber era alertar para inicar el contraataque masivo, pero su sentido común le llevó a pronunciar una frase que nos salvó a todos: "Nadie empieza un ataque nuclear con sólo cinco misiles". Y estaba en lo cierto: los cinco "misiles" no eran sino reflejos del sol filtrado a través de las nubes que el ordenador confundió con las estelas de misiles nucleares.
Como premio a su decisión, los altos cargos del Ejército soviético le recriminaron por no cumplir sus órdenes a rajatabla y le destinaron a un puesto inferior, a la par que echaban tierra sobre el asunto.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Julio Verne: ¿viajero del tiempo o adivino?


La teoría oficial es que Julio Verne (1808-1905) era un tipo inquieto con una gran imaginación que, gracias a sus conocimientos de los avances técnicos y científicos de su época, predijo en sus novelas multitud de vehículos y hazañas que han llegado a convertirse en realidad un siglo después, como los cohetes espaciales y la llegada del hombre a la Luna. La teoría de la conspiración nos dice que Jules Verne fue en realidad un viajero procedente del futuro que, atrapado en un viaje al siglo XIX, aprovechó sus conocimientos de lo que estaba por venir para vivir de sus novelas e inspirar, al mismo tiempo, a los ingenieros que habrían de llevarlas a cabo. ¿Con cuál de las dos teorías quedarse? "La primera", habría dicho yo sin dudar... antes de leer su novela 'París en el siglo XX', la "novela perdida" de Verne.
Esta obra, publicada por primera vez en francés en 1994, fue escrita en 1863 y se mantuvo oculta en una caja fuerte del escritor durante 130 años hasta que fue descubierta por un bisnieto suyo. Verne la guardó tras recibir una carta de su editor en la que rechazaba el manuscrito diciéndole que nadie leería una novela tan pesimista y que la publicación de dicho texto supondría un desastre para su reputación como escritor. La novela comienza en París, en agosto de 1960 y su protagonista es un estudiante de literatura despreciado por los demás en un mundo dominado por el dinero y la ciencia. Por un lado, Verne, que siempre había sido defensor de los avances científicos, critica duramente el efecto de éstos en la sociedad y, por otro, vaticina una serie de aparatos demasiado larga para no empezar a plantearse aquella segunda teoría sobre el autor: automóviles movidos por motores de gasolina de combustión interna, trenes de alta velocidad, calculadoras, internet, la silla eléctrica, ¡la Torre Eiffel!... Así, Verne escribe, por ejemplo: "La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del gas"; o "Ya no cortaban la cabeza a nadie. Le fulminaban con una descarga". Habla de la globalización de los mercados financieros mediante los avances tecnológicos, como el "telégrafo fotográfico", que hace posible enviar a cualquier parte el facsímil de un documento y firmar contratos a 10.000 km de distancia. Los parisinos viajaban por la ciudades en un ferrocarril metropolitano formado por cuatro círculos concéntricos y la luz eléctrica iluminaba toda la ciudad por la noche (recordemos que lo escribió antes de que eso sucediera).
Algunas frases sueltas: "El latín y el griego no sólo eran lenguas muertas, sino enterradas". "Aunque ya nadie leía, todo el mundo sabía leer". "No había hijo de artesano ambicioso, de campesino desplazado, que no pretendiera un puesto en la Administración". "Lo importante no era alimentarse, sino ganar con qué alimentarse". "Serás mayor de edad a los 18". "Se comprende que el consumo de papel aumentase en proporciones inesperadas; los bosques ya no servían para calefacción, sino para la impresión". "¡Concierto eléctrico! ¡Y qué instrumentos! Doscientos pianos comunicados entre sí a través de una corriente eléctrica tocaban juntos de la mano de un solo artista"...
Desde luego, da que pensar...

jueves, 30 de octubre de 2008

Acerca del manga


Todos sabemos que el manga son las historietas japonesas, pero hace poco me picó la curiosidad sobre su origen y me estuve informando con un poco más de profundidad. Aquí os pongo algunos datos que me parecen interesantes a modo de culturilla general:
-"Manga" se traduce literalmente como "dibujos caprichosos" o "garabatos" ("man" significa "dibujo" y "ga", "informal").
-El término lo inventó hace 200 años Hokusai Katsushika, un dibujante de ukiyo-e (esos grabados con típicas estampas japonesas; aquí os pongo un ejemplo).

-Durante el periodo Edo (1603-1868), el ukiyo-e evolucionó mucho y dio lugar a las primeras narraciones que se podrían aproximar al manga moderno.
-La unión del ukiyo-e y el estilo occidental de secuencias dio lugar al manga en la era Meiji (1868-1912). Los artistas occidentales se maravillaban de la belleza exótica que les transmitía el ukiyo-e y lo usaron junto a las nuevas técnicas del cómic occidental. Charles Wirgman y George Bigot fueron los representantes más relevantes de esa corriente. Aquí, un detalle de una página de Wirgman:

-Al llegar la Segunda Guerra Mundial, el manga comenzó a verse influenciado por los relatos bélicos, con personajes invencibles. En 1945 las autoridades estadounidenses de ocupación prohibieron este tipo de historietas.
-En la dura posguerra, la industria del entretenimiento floreció como evasión psicológica y aparecieron los "libros rojos", obras baratas de 200 páginas en blanco y negro y con portadas rojas. Osamu Tezuka, triunfó con su primer libro rojo, 'La nueva isla del tesoro', del que vendió más de 500.000 ejemplares.
-En 1988 el manga se popularizó en Occidente gracias a la película 'Akira'.
-Un autor de manga es denominado "mangaka".

martes, 21 de octubre de 2008

Auguste Maquet, el negro de Dumas


Una de las mayores injusticias cometidas en la historia de la literatura es la adjudicación de la autoría de 'Los tres mosqueteros' y 'El Conde de Montecristo' a Alexandre Dumas padre (su hijo también fue escritor, y mejor persona que él). Dumas padre escribió más de 300 obras en su vida, una cantidad de trabajo que se explica con el dato de que llegó a trabajar con 63 "colaboradores", a los que hoy llamaríamos "negros". El mejor de ellos fue Auguste Maquet, quien renunció a que su nombre apareciera junto al de Dumas (mucho más comercial que el suyo) a cambio de una pasta gansa. Maquet organizaba la estructura general del argumento y el primer borrador. Sobre él, Dumas añadía detalles (los editores les pagaban por línea) y descripciones. En una ocasión, Alexandre Dumas padre le preguntó a su hijo: "¿Has leído mi nueva novela?". Y su hijo le contestó: "Sí. ¿La has leído tú?". En 1851, tras diez años de colaboración, Maquet dejó de colaborar con Dumas y, más adelante, le llevó a juicio para reclamarle el dinero que creía que valía su trabajo. El juez no le dio la razón, porque, aunque el trabajo de documentación histórica y la mayor parte del trabajo de escritura era de Maquet, consideró que el "color" lo ponía Dumas. Injusticias de la vida... y la literatura. Aquí abajo tenéis a ambos (Maquet es el de la izquierda).